Archivo de la categoría: RRHH

¡Empuja la vaca!

El pasado miércoles asistí a un taller de Optimización de RRHH para Pymes en el que Teresa Bañón, nos contaba este cuento para desterrar prácticas antiguas y enfrentarnos a nuevas posibilidades que no habíamos contemplado. Ni que decir tiene que eso sólo fue el inicio de un taller muy interesante y próspero para el debate de algunas prácticas en RRHH en las PYMES, en el que Teresa nos demostró su amplio conocimiento en dichos procesos. Apuntar que este cuento puede aplicarse también a la búsqueda de empleo y a la posibilidad de explorar nuevos horizontes, por aquello de la consabida frase de. “Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”.

Un sabio paseaba por un bosque con su fiel discípulo, cuando vio a lo lejos un sitio de apariencia pobre, y decidió visitarlo.Durante la caminata le habló al aprendiz de la importancia de las visitas, de conocer personas y de las oportunidades de aprendizaje que tenemos de estas experiencias. Llegando al lugar constató la pobreza del sitio,  de sus habitantes, una pareja y tres hijos, malvestidos y sucios viviendo en una pobre casa de madera

Entonces se aproximó al  padre de familia y le preguntó:
– En este lugar no existen posibilidades de trabajo ni puntos de comercio tampoco, ¿cómo hacen usted y su familia para sobrevivir aquí? El señor calmadamente respondió: Amigo mío, nosotros tenemos una vaca que nos da varios litros de leche todos los días.
– Una parte del producto la vendemos o lo cambiamos por otros alimentos en la ciudad y con la otra parte producimos queso, cuajada, etc., para nuestro consumo y así es como vamos sobreviviendo.

El sabio agradeció la información, contempló el lugar por un momento, luego se despidió y se fue. En el medio del camino, volteó hacia su fiel discípulo y le ordenó: busca la vaca, llévala al precipicio de allí enfrente y empújala al barranco.El joven espantado vio al maestro y le dijo que la vaca era el medio de subsistencia de aquella familia, pero como no obtuvo respuesta, fue a cumplir la orden. Así que, empujó la vaca por el precipicio y la vio morir. Aquella escena quedó grabada en la memoria de aquel joven durante algunos años.

Un día el joven quiso regresar a aquel lugar y contarle todo a la familia, para pedirles perdón y ayudar. Y así lo hizo, y a medida que se aproximaba al lugar veía todo muy bonito, con árboles floridos, todo habitado, con una tremenda casa y algunos niños jugando en el jardín.

El joven se sintió triste y desesperado imaginando que aquella humilde familia tuviese que vender el terreno para sobrevivir, aceleró el paso y al llegar, fue recibido por un señor muy simpático, el joven preguntó por la familia que vivía allí hace unos cuatro años, el señor respondió que seguían viviendo allí.

Espantado el joven entró corriendo a la casa y confirmó que era la misma familia que visitó hace algunos años con el maestro. Elogió el lugar y le pregunto al señor (el dueño de la vaca):
– ¿Cómo hizo para mejorar este lugar y cambiar de vida?
El señor entusiasmado le respondió:
– Nosotros teníamos una vaca que cayó por el precipicio y murió, de ahí en adelante nos vimos en la necesidad de hacer otras cosas y desarrollar otras habilidades que no sabíamos que teníamos, así alcanzamos el éxito que sus ojos vislumbran ahora.

Espero que os guste ¿Habéis empujado a alguna vez a la vaca? (No literalmente…)

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El mejor lugar para trabajar

Curiosamente se habla mucho de competencias, de talento, de habilidades pero poco se habla de mejorar entornos de trabajo para mejorar la productividad, la creatividad y la vinculación de los trabajadores a los proyectos empresariales.

¿Tenéis un entorno así?

¿Cómo os gustaría mejor vuestro lugar de trabajo?

¿Qué mejoras aumentarían vuestra motivación y productividad?

Si trabajas en un entorno bueno, aunque no sea Google, cuéntanos tu experiencia.

 


El secreto del talento: esfuerzo vs éxito.

El otro día, mientras hacía unas compras en un lugar donde conozco al personal, la dependienta nos comentó que le parecía alucinante (pongo en antecedentes, a su empresa  la ha comprado una multinacional, y a pesar de doblar las ventas, van a despedir a varios) sigo, que le parecía que “con la que está cayendo…” proliferen en nuestra televisión programas sobre el lujo, la buena vida, las mega-casas… suena obsceno. Pues algo parecido me pasa a mi con el talento, el éxito y el esfuerzo.

Si alguien se da un paseo por librerías especializadas en management, alta dirección, recursos humanos, empresa, habilidades directivas,etc.  proliferan los libros en torno a: “Conviértase en una persona existosa en 5 cinco días, El secreto del éxito, Cómo ser exitoso y no morir en el intento”… pero poco o nada se habla del esfuerzo, todavía no hay una corriente, cultura o pensamiento en pos del mismo. Hay toda serie de herramientas, charlatantes y palabrarería en torno al éxito, pero poco o nada se dice del esfuerzo. Baste como muestra nuestro país, en el que se sustituye una cadena de noticias por un reality show; sobran las palabras.

Pero volviendo al tema, sin dar rodeos, mucho me temo que el tan ansiado y anhelado talento que pugnan por lograr los headhunter, técnicos de selección y empresas no se logrará si no se propicia un cambio de mentalidad, de tendencias, de valores, dónde lo importante no es el éxito, considerando éste como una cualidad única y divina reservada a la gracia de unos pocos, sino que lo  valorable es el esfuerzo, el luchar, el hacer, el saber, en resumen el camino, no el fin. Debe ser por eso, que Alemania en previsión de un crecimiento futuro recluta a jóvenes cualificados españoles, otra muestra más de nuestra envidiable gestión del talento.

¿Cabe preguntarse que si una persona no es considerada exitosa, puede no considerarse válida?

¿Todos aquellas personas exitosas hacen bien su trabajo?

¿Podrá considerarse algún día el esfuerzo como valor en sí mismo y no un fin para el éxito?

¿Deberíamos entrenar el esfuerzo?

Y si añadimos estas consideraciones de éxito al campo de los emprendedores, sólo aquellos que tienen éxito son los llamados a “elegir la gloria” o; realmente perdemos valor  y talento al no tener en cuenta el esfuerzo y sacrificio que llevaron a cabo. (Esto daría para algo más que un post). Curiosamente valoramos en demasía el éxito, denostando el fracaso y el esfuerzo como parametros inútiles en la detección del talento de las personas.

En la película “El Secreto de sus Ojos” de Campanella, el protagonista (Ricardo Darín) obtiene una interesante de reflexión de su compañero de juzgado: “todo el mundo tiene una pasión, la pasión es lo único que una persona no abandona”. Extrapolando esta estupenda reflexión al talento deberíamos centrarnos en las pasiones que mueven a las personas, en el esfuerzo que gobierna su vida y no en el éxito efímero, puntual,  que puede llevarnos a error. Buscando el grial del talento nos conformamos con el humo del éxito.


Liderazgo humano: el fracaso del líder.

Mucho se habla y se escribe de la capacidad de liderazgo, como una habilidad que deberían cultivar, tener o desarrollar los líderes de nuestras empresas, grupos de trabajo o los propios emprendedores.

Son múltiples las teorías y atributos que adornan, o que a juicio de los expertos deben definir a un buen líder, pero poco o escasamente se habla de la humanización del líder y de la posibilidad de fracaso como rasgo humanizador del líder.

Confíamos en que el líder sea un gurú infalible al que poder recurrir, se presenta como el “Mesías” que guiará nuestros pasos hacia un futuro mejor, pero el fracaso, eso no, eso son palabras mayores. Contrariamente a lo que pudiera parecer, el líder tiene que ser capaz de asumir la posibilidad de fracasar, el líder ha de ser humano, no un robot o máquina de múltiples e infalibles respuestas, de lo contrario poco o nada se identificarán sus equipos con él o ella.

Es cierto, que en las múltiples teorías que pudiésemos exponer sobre el liderazgo, el líder ha de ser una persona que destaque por una serie de cualidades que no poseen el resto de los miembros que componen su grupo o equipo. Pero también es cierto, que no lograrán sentirse idenficados con su líder si sus características o cualidades están a años luz de las de su equipo, o pertenecen a una persona a la jamás podrán emular.

Es aquí dónde entra la teoría de la humanización del líder y de sus fracasos como nexo de unión entre los distintos miembros del grupo. Un líder que no se equivoca, que no comete errores difícilmente será un objetivo a alcanzar o una persona a imitar, ya que poco no o nada nos reflejaremos en él.

Sentir como miembros de un equipo que podemos contribuir a disminuir los errores de nuestro líder, o bien, ayudarlo en los momentos de incertidumbre no sólo reforzarán su figura como guía del equipo, sino que servirán como elemento de cohesión y unión de equipos de trabajo.

No podemos asumir nuestros propios errores y no identificar que nuestros líderes también pueden cometerlos y no por ello, mermar su capacidad como tales. Tampoco debemos olvidar que existe un líder porque hay un grupo, sin grupo o equipo no hay liderazgo.


Selección de andar por casa

El pasado fin de semana, mientras nos tomábamos un café, antes de entrar a hacer nuestra compra semanal, nos vemos a dos personas que estaban haciendo un proceso de selección en dicha cafetería.

Cabe pensar que estas personas estaban haciendo un proceso para dicho establecimiento, pero no era el caso, estaban haciendo un proceso para una entidad financiera, supongo que para ocupar el puesto que ocupan estos stand en los que te venden desde servicios de gas hasta seguros, que pueblan  nuestros centros comerciales.

Lo que más me llamó la atención de dicho “proceso” no fue solamente el ruido y la música de radio fórmula ensordecedora que amenizaba la entrevista sino el lenguaje no verbal y los detalles poco cuidados de la persona que entrevistaba. Ni que decir tiene que su atuendo no era lo más propio para dicho menester.

La persona en cuestión recibía a los candidatos sentada en una mesa del bar, sin menor atisbo de levantarse, mientras éstos “recitaban” sus múltiples virtudes, su cabeza descansaba en su mano mirando a otros menesteres.”Intuyo que igual era una estrategia de lenguaje no verbal”

El resto de candidatos esperaban su turno en un rellano del centro comercial, de pie nerviosos, no creo que esto formara parte del proceso. (Otra prueba quizás para probar su paciencia…)

Por otro lado, una pila de CV, hacia las veces de decoración de la mesa,  dónde cualquier candidato podía ver a sus más directos competidores de un solo vistazo. Creo que la LOPD tendría algo que decir.

Como colofón en la minúscula mesa del bar, un vaso, supongo que de agua, que la entrevista solícita bebía durante la entrevista.

Ni que decir tiene, que además de indignada, me quedé anonadada de la actitud para con los candidatos. De nada sirve que les digamos a los candidatos todas aquellas cosas que no deben hacer en un entrevista de personal, si la persona que lleva a cabo dicha labor, no es ni profesional ni tiene el menor atisbo de deferencia hacia la persona que va a hacer la entrevista.

Es curioso como se llevan a cabo procesos de selección por personas no cualificadas, saltándose todas las reglas, exhibiendo malas dotes y sin el menor respeto por los candidatos. Esto no facilita una buena visión de los seleccionadores y reclutadores.

Sin palabras, creo que sólo le faltaron las zapatillas…


¿Has vivido un Casual Day?

Seguimos con la tónica veraniega y he decidido preguntaos sobre los Casual Day y si habéis vivido una experiencia similar.

El Casual Day es una práctica que emplean algunas empresas o corporaciones para hacer realizar un viaje a un entorno natural y realizar distintas actividades que fomenten las relaciones personales de sus trabajadores, reduzcan el stress y mejoren la actividad empresarial.

¿Has vivido un Casual Day? ¿Quieres contárnoslo?

Seguidamente os dejo el enlace a la película Casual Day, que en tono irónico y con mucho humor negro nos define este tipo de actividad.


¿Se parece tu departamento de RRHH a éste?

Como estamos en verano, he creído oportuno un toque de humor y poca profundidad para este mes de agosto. ¿Se parece tu empresa a este departamento?