Sea porque me hallo inmersa en un curso de ventas, sea porque me he dedicado a la formación en atención al cliente, no dejo de detectar, y va en aumento, un creciente brote del “Síndrome Pretty Woman” en los establecimientos de atención al público, o venta al cliente.
Supongo que todos, o al menos una gran mayoría hemos visto dicha película, en ella, una desdeñada y mal vestida Julia Roberts se dispone a comprar un vestido para su futura cena con Richard Gere. Para su sorpresa, su atuendo causa repulsa en una de las tiendas a las que accede, sin, para su desconsuelo, le dejen probarse nada de lo que allí se expone.
No diré yo que no he padecido esta situación alguna vez, y se concreta en alguna de estas conductas y comportamientos que enumero a continuación:
- Falta de saludo inicial.
- Lenguaje no verbal hostil y poco dado a crear un clima de comunicación.
- Prejuicios en base a las primeras impresiones. (video)
- Suposiciones erróneas en cuanto al comportamiento del cliente.
- Ausencia de comunicación entre vendedor y cliente.
- Falta de escucha.
Muchas veces durante el curso de ventas que estoy impartiendo a mis alumnos hablo de la necesidad de ponerse en el lugar del cliente, de tener empatía y sincronía con sus necesidades, y sobre todo, no prejuzgar ni suponer nada que el cliente no nos haya comunicado o expresado antes. Parece que esta cuestión se escapa a muchos negocios o tienen una concepción errónea de la fidelización y captación de clientes.
Me temo que el “síndrome Pretty Woman” no es algo tan infrecuente, pero lo que más me llama la atención es que aquellos o aquellas que lo “padecen” no sepan vislubrar lo pernicioso que resulta para el desarrollo de su negocio y su trato para con el cliente. Quizá tampoco sepan que el cliente es la razón de su existencia.
Curiosamente cuando en ciertas empresas se habla de la necesidad de formar a sus trabajadores en técnicas de atención al cliente, todos sin excepción te responden que saben TODO lo que hay que saber, sin pararse a pensar en la necesidad de revisar conductas y comportamientos perjudiciales con sus clientes.
Quién no ha visto caras de inquisición mirando los atuendos de los clientes, quién no ha visto respuestas que dejarían de piedra a más de uno, quién no ha visto como entraba y salía de alguno establecimientos sin mediar palabra, quién… Podríamos seguir hasta el infinito.
¿Te sientes representado en alguna de estas situaciones?
Si las personas que regentan o atienden lugares que dependen de los clientes supieran lo difícil que es que un cliente entre en tu establecimiento, se cuidarían de realizar acciones o experimentar “brotes del Síndrome Pretty Woman”.
29/11/10 at 8:53
Apreciada Belén:
Hace casi 15 años que vengo utilizando el fragmento dela pelicula a la que te refieres , entre otros muy interesantes por cierto, en temas relacionados con el desarrollo de la percepción dentro del proceso de comunicación interpersonal .
Esto lo he venido aplicando en en seminarios de atención al cliente, ventas y otros de ambitos similares siempre con magnificos resultados porque se trta de una pelicula alejada de los cánones estrictos de la formación y resulta atractiva para los alumnos.
Como bien dices, muchos profesionales estan lejos de sospechar la importacia que estos comportamientos no verbales tienen en las relaciones interpersonales y , por supuesto, en sus resltados profesionales .
Un saludo cordial.
Carles.
29/11/10 at 15:45
Lo curioso no es sólo que se aleje de los cánones de la formación, sino que se represente cada día…
Gracias por pasarte por mi blog Carles.
29/11/10 at 12:43
Totalmente de acuerdo contigo. Eso por no hablar de las veces que te contestan de malas maneras a pesar de no tener ni pajolera idea del producto que venden, de embolsarte o envolverte el producto a patadas, de ignorarte hasta el punto de tener que perseguirlos para !pagar¡ o de presentarse a trabajar hechos un asco… Creo que, efectivamente, las empresas tendrían que revisar su política de atención al cliente porque deja bastante que desear, con honrosas excepciones. Y que vaya por delante que no soy de las que piensa que el cliente siempre tiene razón porque no, no siempre la tiene.
un saludo!
29/11/10 at 15:46
En ello estamos, y formamos en técnicas y habilidades de atención al cliente para mejorar el trato, pero aún queda mucho por aprender.
Gracias por pasarte Alejandra.